Los sacrificios humanos de los Druidas

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Los druidas, figuras sacerdotales celtas, actuaban además como jueces y políticos. Eran hombres completos al parecer. Sabios y aficionados a las artes de la adivinación y la astrología.

Lo cierto es que cuando vemos druidas en alguna serie o película, siempre se nos muestran como seres místicos en contacto con la naturaleza. No obstante, en su época, había gente que los veía como auténticos demonios, por ejemplo los romanos; y es que los escritores grecorromanos los describieron como participantes de sacrificios humanos, algo que consideraban como una barbarie y que les repugnaba hasta el extremo.

Estos sacrificios fueron descritos en trabajos de Marco Anneo Lucano, Julio César o Suetonio, e incluso Cicerón.  Aunque como señaló César principalmente se hacía con criminales, aseguraba que muchas veces se utilizaban inocentes para este tipo de actos.

Estas personas eran sacrificadas mediante un ritual depurativo de fuego. Eran quemados vivos dentro de un gran muñeco de madera, el conocido como hombre de mimbre. Aunque según parece ser, dependiendo del dios al que se rendía homenaje los métodos de sacrificio variaban, pues también usaban el ahogamiento o el ahorcamiento.

Aunque los romanos se encargaron de mostrar esta práctica como una auténtica aberración, dando una visión de los druidas como personajes malvados. Lo cierto es que otras versiones aseguran que estos sacrificios no eran del todo así.

Se realizaban sacrificios humanos, sí. Sobre todo cuando estaban en época de crisis en la que no había alimento o alguna enfermedad se extendía terminando con la vida de la población.

Normalmente era escogido una persona joven, guapa, fuerte y virgen. No obstante, esta persona no podía ser bajo ningún concepto obligada. Debía querer morir por la casua. Así, los elegidos que aceptaban el sacrificio eran vistos como auténticos héroes, pues en su cultura, se veía así a la gente que realizaba este tipo de actos por su pueblo.

Cuando llegaba la luna llena el elegido vestía sus mejores galas. A partir de ese momento salían de sus chozas o cabañas en una especie de procesión con todo el pueblo hasta llegar al lugar del sacrificio.

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Categorias: Historia de Gales



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