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Llandudno, balneario victoriano con encanto galés

En el norte de Gales hay un antiguo pueblo costero victoriano llamado Llandudno, situado sobre la costa entre la bahía Colwyn y Bangor. Es el balneario mas grande de esta parte de Gales y durante la época victoriana se convirtió en uno de los balnearios mas frecuentados ya que el tren dejaba a los turistas a sus puertas.

De aquella época data el malecón curvo que hay entre la calle y la playa y sobre el que están construido los hoteles, casas de huéspedes y el Yatch Club. El muelle es otro de los símbolos del pueblo, un muelle que fue construido en 1878 y que mide 376 metros de largo. Caminar hasta la punta, darse vuelta y contemplar el pueblo es un clásico y también una de las mejores postales. ¡Es que ves las montañas de Snowdonia en el horizonte! También hay una serie de edificios (bares, cafeterías y tiendas) que se sumaron algunos años después así que el largo total del muelle llega a los 700 metros.

Siendo un sitio que vive del turismo desde hace décadas Llandudno siempre tiene algo que ofrecer. Primero, está el tranvía Gran Orme, un funicular de calle podríamos decir, que data de 1920 y que sube a la cima del Great Orme. La estación desde la que parte ha sido restaurada y es un sitio especial y pintoresco. A la cima del monte también puedes subir en coche o caminando siguiendo un sendero de 6km que pasa por un faro. La calle principal del pueblo, la de compras, bancos, iglesias y tiendas es la Mostyn Street. Desde aquí parte un recorrido histórico especial que permite conocer todo acerca de Llandudno.

Y si quieres salir a dar por un paseo por las aguas solo tienes que acercarse a la estación de botes y tomar un velero. De la época bien antigua quedan algunos restos en las minas de cobre de la Edad de Bronce, descubiertas recientemente en las laderas del Monte Orme y que pueden visitarse. Y finalmente lo mejor que puedes hacer por aquí es caminar, pasear en tranvía, escalar el monte, contemplar el mar, deambular por Happy Valley y sus hermosos jardines, andar a lomos de burro, bañarte en las aguas de la piscina al final del malecón y disfrutar, disfrutar y disfrutar.

Foto: vía John Pratt & Co